jogaligon2002
Jorge Galindo, Profesor de Filosofía en el CCH Oriente.Interesado en continuar su formación docente a través del intercambio de experiencias y puntos de vista
Friday, November 22, 2013
Thursday, November 21, 2013
Sunday, July 23, 2006
Libro digital y de texto
¿Interdependientes o excluyentes?
¿El libro digital remplazará al libro impreso?: mito o realidad.
Por Jorge Galindo
Nuestro mundo vive en lo que Manuel Cazadero (Las revoluciones industriales, 1994) ha denominado, Tercera revolución tecnológica industrial, caracterizada por los cambios en la dinámica general de la sociedad actual. Desde los procesos macro en lo económico, social, cultural, entre otros, hasta los micro procesos donde los sujetos realizamos nuestras actividades en un entorno tecnológico que ha transformado los tiempos (ritmos) e imaginarios de las relaciones cotidianas. Similar a lo acontecido con la primera y segunda revolución.
Cambios que han generado nuevos medios de almacenamiento, manejo transformación, organización y distribución, entre otros, de la información; ejemplo de ello es el llamado libro digitalizado o electrónico, el cual se ha de diferenciar del hipertexto como una variable del libro electrónico[1]. Así el hipertexto se caracteriza por una estructura organizativa y de diseño, basada en hipervínculos dentro del marco del propio texto o de la autopista de la información. Ambos, sin embargo son variaciones del texto digital pero con características y posibilidades muy diferentes entre sí.
Ahora bien, el texto impreso ha dominado dentro de los usos y prácticas de almacenamiento y manejo de información (y o conocimiento), el cual ha tenido sus ventajas, por ejemplo fue parte de los factores de cambio hacia el llamado mundo moderno, cuando hizo posible la ampliación de posibles lectores al aumentar a un costo menor y mayor rapidez los conocimientos e información en uso o que se generaron en ese tiempo. Sin embargo con los cambios actuales la digitalización ha generado un crecimiento insospechado de difusión, almacenamiento, manejo y acceso al conocimiento e información. Hecho que ha venido planteando la polémica sobre la pertinencia de los textos digitalizados. Al respecto pensemos en las tres posturas generadas; una que habla de la impostergable necesidad de educar con los medios, otra de educar para los medios y la tercera de educar en los medios. Cada una representa una concepción distinta del papel y por lo tanto de la estructura del texto digital, así como del estudiante y docente que han de participar en dicho proceso.
Si pensamos en educar, estamos involucrando el uso de algún texto sea este impreso o digitalizado. Sin embargo se ha afirmado la paulatina desaparición del texto impreso en aras del texto digitalizado argumentado a partir de los avances tecnológicos que rigen actualmente. No obstante, se sigue utilizando el texto impreso de forma regular en diversos momentos e intenciones educativas.
Para los defensores de una visión más cercana a la tecnocracia, el dominio del texto digital es una cuestión de tiempo. Pero en términos de la práctica educativa, los textos impresos siguen estando en la base del quehacer educativo, como principio organizativo de las actividades en el aula. Pensar en el dominio de uno o de otro texto en nuestros días parece más un problema especulativo que objetivo, principalmente por lo señalado, en tanto las ventajas y desventajas que cada uno posee. Razones que nos llevan a reconocer su interdependencia por encima de su mutua anulación y o exclusión.
En los lugares con entornos tecnológicos sustentados en una formación para el manejo de textos digitales con sentidos sistémicos, las posibilidades de dominio de estos son altas, sin embargo no será absoluta, porque de varias formas estará presente el texto impreso. Y en el caso contrario, con poca o nula tecnología, el texto impreso es básico para el manejo de información.
Combinar en lo optimo el uso de ambos textos sería lo más productivo, sin olvidar que ello demanda en los actores involucrados, una formación y visión distinta a las dominantes actualmente, donde los aspectos epistémicos se tienen que hacer explícitos tanto como los ontológicos y metodológicos de ello desprendidos para concretizar una práctica educativa que potencie las posibilidades de aprendizaje que ofrecen ambos tipos de texto. De esta forma estaremos más acordes con los cambios tecnológicos que orientan nuestra vida, al combinar lo permanente del pasado con las innovaciones del presente que pueden configurar un futuro posible. En este caso la coexistencia de ambos pero con un nuevo sentido y enfoque a partir del trabajo con enfoques que apuntan a la articulación de saberes, en tanto que el hipertexto (como el ejemplo más acabado de texto digital) presenta una estructura que se asemeja a la de la transdisciplinariedad entendida como la ejecución de una axiomática común a un conjunto de disciplinas (Piaget) Integración ya no solo parcial sino global dentro de un sistema omnicomprensivo mucho más cercano a las tendencias educativas actuales que al texto impreso tradicional.
Sin embargo las múltiples interrelaciones que efectúa un lector, se potencian con los hipertextos los cuales permiten y promueven las lecturas no lineales, en clara analogía con las tendencias transdisciplinares, donde el sujeto esta articulando, reconstruyendo, reconstruyendo (enfoque retrospectivo) o construyendo relaciones entre sus propios conocimientos e información, acción que le permite una comprensión mayor en la medida de hacer consciencia de dichos procesos y, la lectura no lineal es un campo propicio para realizar estas actividades cognitivas. Así podemos ver en el hipertexto elementos análogos a la transdisciplina que el texto impreso no permite con facilidad y autonomía, porque con el hipertexto puedo encontrar a través de los hipervínculos diversas opciones sobre mis distintas dudas y o inquietudes respecto de lo tratado. Sin embargo es importante considerar la dependencia de los recursos tecnológicos para trabajar cualquier texto digital, incluido el hipertexto, hecho que no se presenta con el texto impreso, donde la información esta contenida siempre que el lector la quiera leer, revisar, constatar, comparar, entre otras cosas.
La existencia de los textos digitales como resultado de las nuevas tecnologías, sin duda han alterado los ritmos y espacios de relación donde tienen cabida, sin embargo encontramos por lo general, la existencia de textos impresos como soporte del digital. Reitero, en nuestros días no podemos pensar en una separación de ambos tipos de textos, mucho menos en la desaparición de uno como su anulación total en la vida humana. En nosotros quedan los retos para reconfigurar los diseños y relaciones entre estos, así como nuestra propia reorientación y concepción de cada uno de ellos para nuestras prácticas docentes y cotidianas.
Ciudad de México, julio de 2006.
[1] Este último presenta por lo general una versión digitalizada de un texto impreso sin cambios como estar hipervínculado dentro de sí mismo o con otros textos.
¿El libro digital remplazará al libro impreso?: mito o realidad.
Por Jorge Galindo
Nuestro mundo vive en lo que Manuel Cazadero (Las revoluciones industriales, 1994) ha denominado, Tercera revolución tecnológica industrial, caracterizada por los cambios en la dinámica general de la sociedad actual. Desde los procesos macro en lo económico, social, cultural, entre otros, hasta los micro procesos donde los sujetos realizamos nuestras actividades en un entorno tecnológico que ha transformado los tiempos (ritmos) e imaginarios de las relaciones cotidianas. Similar a lo acontecido con la primera y segunda revolución.
Cambios que han generado nuevos medios de almacenamiento, manejo transformación, organización y distribución, entre otros, de la información; ejemplo de ello es el llamado libro digitalizado o electrónico, el cual se ha de diferenciar del hipertexto como una variable del libro electrónico[1]. Así el hipertexto se caracteriza por una estructura organizativa y de diseño, basada en hipervínculos dentro del marco del propio texto o de la autopista de la información. Ambos, sin embargo son variaciones del texto digital pero con características y posibilidades muy diferentes entre sí.
Ahora bien, el texto impreso ha dominado dentro de los usos y prácticas de almacenamiento y manejo de información (y o conocimiento), el cual ha tenido sus ventajas, por ejemplo fue parte de los factores de cambio hacia el llamado mundo moderno, cuando hizo posible la ampliación de posibles lectores al aumentar a un costo menor y mayor rapidez los conocimientos e información en uso o que se generaron en ese tiempo. Sin embargo con los cambios actuales la digitalización ha generado un crecimiento insospechado de difusión, almacenamiento, manejo y acceso al conocimiento e información. Hecho que ha venido planteando la polémica sobre la pertinencia de los textos digitalizados. Al respecto pensemos en las tres posturas generadas; una que habla de la impostergable necesidad de educar con los medios, otra de educar para los medios y la tercera de educar en los medios. Cada una representa una concepción distinta del papel y por lo tanto de la estructura del texto digital, así como del estudiante y docente que han de participar en dicho proceso.
Si pensamos en educar, estamos involucrando el uso de algún texto sea este impreso o digitalizado. Sin embargo se ha afirmado la paulatina desaparición del texto impreso en aras del texto digitalizado argumentado a partir de los avances tecnológicos que rigen actualmente. No obstante, se sigue utilizando el texto impreso de forma regular en diversos momentos e intenciones educativas.
Para los defensores de una visión más cercana a la tecnocracia, el dominio del texto digital es una cuestión de tiempo. Pero en términos de la práctica educativa, los textos impresos siguen estando en la base del quehacer educativo, como principio organizativo de las actividades en el aula. Pensar en el dominio de uno o de otro texto en nuestros días parece más un problema especulativo que objetivo, principalmente por lo señalado, en tanto las ventajas y desventajas que cada uno posee. Razones que nos llevan a reconocer su interdependencia por encima de su mutua anulación y o exclusión.
En los lugares con entornos tecnológicos sustentados en una formación para el manejo de textos digitales con sentidos sistémicos, las posibilidades de dominio de estos son altas, sin embargo no será absoluta, porque de varias formas estará presente el texto impreso. Y en el caso contrario, con poca o nula tecnología, el texto impreso es básico para el manejo de información.
Combinar en lo optimo el uso de ambos textos sería lo más productivo, sin olvidar que ello demanda en los actores involucrados, una formación y visión distinta a las dominantes actualmente, donde los aspectos epistémicos se tienen que hacer explícitos tanto como los ontológicos y metodológicos de ello desprendidos para concretizar una práctica educativa que potencie las posibilidades de aprendizaje que ofrecen ambos tipos de texto. De esta forma estaremos más acordes con los cambios tecnológicos que orientan nuestra vida, al combinar lo permanente del pasado con las innovaciones del presente que pueden configurar un futuro posible. En este caso la coexistencia de ambos pero con un nuevo sentido y enfoque a partir del trabajo con enfoques que apuntan a la articulación de saberes, en tanto que el hipertexto (como el ejemplo más acabado de texto digital) presenta una estructura que se asemeja a la de la transdisciplinariedad entendida como la ejecución de una axiomática común a un conjunto de disciplinas (Piaget) Integración ya no solo parcial sino global dentro de un sistema omnicomprensivo mucho más cercano a las tendencias educativas actuales que al texto impreso tradicional.
Sin embargo las múltiples interrelaciones que efectúa un lector, se potencian con los hipertextos los cuales permiten y promueven las lecturas no lineales, en clara analogía con las tendencias transdisciplinares, donde el sujeto esta articulando, reconstruyendo, reconstruyendo (enfoque retrospectivo) o construyendo relaciones entre sus propios conocimientos e información, acción que le permite una comprensión mayor en la medida de hacer consciencia de dichos procesos y, la lectura no lineal es un campo propicio para realizar estas actividades cognitivas. Así podemos ver en el hipertexto elementos análogos a la transdisciplina que el texto impreso no permite con facilidad y autonomía, porque con el hipertexto puedo encontrar a través de los hipervínculos diversas opciones sobre mis distintas dudas y o inquietudes respecto de lo tratado. Sin embargo es importante considerar la dependencia de los recursos tecnológicos para trabajar cualquier texto digital, incluido el hipertexto, hecho que no se presenta con el texto impreso, donde la información esta contenida siempre que el lector la quiera leer, revisar, constatar, comparar, entre otras cosas.
La existencia de los textos digitales como resultado de las nuevas tecnologías, sin duda han alterado los ritmos y espacios de relación donde tienen cabida, sin embargo encontramos por lo general, la existencia de textos impresos como soporte del digital. Reitero, en nuestros días no podemos pensar en una separación de ambos tipos de textos, mucho menos en la desaparición de uno como su anulación total en la vida humana. En nosotros quedan los retos para reconfigurar los diseños y relaciones entre estos, así como nuestra propia reorientación y concepción de cada uno de ellos para nuestras prácticas docentes y cotidianas.
Ciudad de México, julio de 2006.
[1] Este último presenta por lo general una versión digitalizada de un texto impreso sin cambios como estar hipervínculado dentro de sí mismo o con otros textos.
Wednesday, July 19, 2006
La práctica educativa como imagen fija
Algunas consideraciones sobre el uso de imágenes fijas en el proceso de enseñanza aprendizaje
Sin duda en el imaginario colectivo de la mayoría de los docentes respecto del proceso educativo actual, domina un inmovilismo respecto al uso de recursos que renueven o refresquen con impacto positivo la propia práctica educativa. El uso de imágenes fijas, como fotografías en papel o formato digital, pinturas, entre otros, conforma una opción poco trabajada en nuestros días, aun cuando representa alternativas de apertura para generar un mayor dinamismo en el proceso de la Comunicación Educativa. Sin aventurarnos a una aseveración mayor, considero que esto es resultado de la formación dominante en la planta docente, donde privan más las visiones personales que la apertura a otros rubros de la esfera didáctica y pedagógica, caracterizada en la mayoría de los casos, por la desatención a opciones distintas a las propias prácticas y conocimientos, como lo puede ser el uso de imágenes fijas.
Pensando en mi área laboral en el bachillerato, considero que este recurso es una necesidad mucho más que una opción, porque los estudiantes han generado una estructuración del mundo a partir de elementos audiovisuales, donde la imagen ha sido, es y será central en sus procesos de vida, sean cognitivos escolares o no lo sean. Donde su incorporación al aula representa un acercamiento a espacios de significación y construcción de posibles aprendizajes con sentidos transversales. Si un docente no hace uso de ellas, esta cortando o negándose a una alternativa para generar reflexión y vinculación de contenidos con los conocimientos o ideas previas de sus estudiantes, corriendo el riesgo de convertir sus cursos en una fotografía fija que niega la posibilidad de cambiar para mejorar, ya que sus estudiantes se han formado en un mundo dominado por los medios audiovisuales y, la mayoría de los docentes se ha incorporado con diversos ritmos y sentidos al manejo y de estos medios, razón suficiente para afirmar que este recurso es más una necesidad que una opción para el ejercicio docente en nuestros días.
Sin embargo habrá que dimensionar hasta donde y en que momentos de un curso regular se recurrirá a este recurso. El peligro común de fetichizar las opciones, anquilosándolas al usarlas como algo acabado, por sí mismo generará más resultados contraproducentes al repetirse el esquema de ‘lo novedoso’ en su práctica aunque no lo entienda o comprenda, es más peligroso para la formación de sus estudiantes que si no la usara. Por ello en la actualidad se usan poco o de forma restringida por la falta de apropiación de sus diversos elementos favorables para fortalecer el proceso de aprendizaje y enseñanza en el aula.
Alfabetización visual, una necesidad para la sociedad contemporánea, es la propuesta de algunas corrientes desde la psicología, la comunicación y la pedagogía, proceso que ha de abarcar no sólo a los docentes, sino también a sus estudiantes y a los familiares de estos. Aspiración grande, porque la sociedad actual permanece más en la recepción y la pasividad, aceptando participar cuando se le invita y no tomar la iniciativa. Se plantea que una sociedad alfabetizada visualmente tendrá más posibilidades de actuar críticamente, sin embargo no es un seguro resultado, la multiplicidad de intereses y concepciones de vida son un contrapeso para este fin. Tal vez el imaginar un mundo global donde prive una visión común sea una condición para ello, sin embargo las tendencias societales apuntan al resurgimiento de los nacionalismo y o regionalismos, donde esta pesando más el sentido local que alguno externo. En estas condiciones me parece que el reto es avanzar en esta alfabetización pero sin perder de vista los contextos socioculturales donde se realice, a la vez de fomentar desde todos los espacios posibles la comunicación y la reflexión como base de construcción de acuerdos o consensos que generen acciones conjuntas ante los problemas actuales. Porque ¿podemos pensar en el logro de una cultura de la imagen, como una práctica que vaya más allá de la alfabetización visual en el aula? Por supuesto que si, pero pensarla como algo común en la práctica educativa implica retos considerables tanto en la formación docente como en los sentidos curriculares, donde este aspecto no se fomenta de forma explícita en las diversas áreas de conocimiento, excepto a las propias asignaturas que la trabajan.
México D.F. julio de 2006.
Sin duda en el imaginario colectivo de la mayoría de los docentes respecto del proceso educativo actual, domina un inmovilismo respecto al uso de recursos que renueven o refresquen con impacto positivo la propia práctica educativa. El uso de imágenes fijas, como fotografías en papel o formato digital, pinturas, entre otros, conforma una opción poco trabajada en nuestros días, aun cuando representa alternativas de apertura para generar un mayor dinamismo en el proceso de la Comunicación Educativa. Sin aventurarnos a una aseveración mayor, considero que esto es resultado de la formación dominante en la planta docente, donde privan más las visiones personales que la apertura a otros rubros de la esfera didáctica y pedagógica, caracterizada en la mayoría de los casos, por la desatención a opciones distintas a las propias prácticas y conocimientos, como lo puede ser el uso de imágenes fijas.
Pensando en mi área laboral en el bachillerato, considero que este recurso es una necesidad mucho más que una opción, porque los estudiantes han generado una estructuración del mundo a partir de elementos audiovisuales, donde la imagen ha sido, es y será central en sus procesos de vida, sean cognitivos escolares o no lo sean. Donde su incorporación al aula representa un acercamiento a espacios de significación y construcción de posibles aprendizajes con sentidos transversales. Si un docente no hace uso de ellas, esta cortando o negándose a una alternativa para generar reflexión y vinculación de contenidos con los conocimientos o ideas previas de sus estudiantes, corriendo el riesgo de convertir sus cursos en una fotografía fija que niega la posibilidad de cambiar para mejorar, ya que sus estudiantes se han formado en un mundo dominado por los medios audiovisuales y, la mayoría de los docentes se ha incorporado con diversos ritmos y sentidos al manejo y de estos medios, razón suficiente para afirmar que este recurso es más una necesidad que una opción para el ejercicio docente en nuestros días.
Sin embargo habrá que dimensionar hasta donde y en que momentos de un curso regular se recurrirá a este recurso. El peligro común de fetichizar las opciones, anquilosándolas al usarlas como algo acabado, por sí mismo generará más resultados contraproducentes al repetirse el esquema de ‘lo novedoso’ en su práctica aunque no lo entienda o comprenda, es más peligroso para la formación de sus estudiantes que si no la usara. Por ello en la actualidad se usan poco o de forma restringida por la falta de apropiación de sus diversos elementos favorables para fortalecer el proceso de aprendizaje y enseñanza en el aula.
Alfabetización visual, una necesidad para la sociedad contemporánea, es la propuesta de algunas corrientes desde la psicología, la comunicación y la pedagogía, proceso que ha de abarcar no sólo a los docentes, sino también a sus estudiantes y a los familiares de estos. Aspiración grande, porque la sociedad actual permanece más en la recepción y la pasividad, aceptando participar cuando se le invita y no tomar la iniciativa. Se plantea que una sociedad alfabetizada visualmente tendrá más posibilidades de actuar críticamente, sin embargo no es un seguro resultado, la multiplicidad de intereses y concepciones de vida son un contrapeso para este fin. Tal vez el imaginar un mundo global donde prive una visión común sea una condición para ello, sin embargo las tendencias societales apuntan al resurgimiento de los nacionalismo y o regionalismos, donde esta pesando más el sentido local que alguno externo. En estas condiciones me parece que el reto es avanzar en esta alfabetización pero sin perder de vista los contextos socioculturales donde se realice, a la vez de fomentar desde todos los espacios posibles la comunicación y la reflexión como base de construcción de acuerdos o consensos que generen acciones conjuntas ante los problemas actuales. Porque ¿podemos pensar en el logro de una cultura de la imagen, como una práctica que vaya más allá de la alfabetización visual en el aula? Por supuesto que si, pero pensarla como algo común en la práctica educativa implica retos considerables tanto en la formación docente como en los sentidos curriculares, donde este aspecto no se fomenta de forma explícita en las diversas áreas de conocimiento, excepto a las propias asignaturas que la trabajan.
México D.F. julio de 2006.
Sunday, July 16, 2006
Son interesantes tus reflexiones acerca de la comunicación y la educación. Coincido en tus apreciasiones sobre el uso de las TICs en el aula. Esto nos plantea retos para imaginar su aplicación en las diversas asignaturas. Cierto es que por desconocimiento se minimizaba el uso del internet. Ahora tenemos retos a vencer y, uno de ellos es comunicarnos nosotros para compartir experiencias.
¿Educar sin comunicarse?
Comunicación, recursos multimedia y prácticas educativas.
La necesidad de fomentar y practicar la comunicación en el proceso enseñanza aprendizaje.
La sociedad contemporánea demanda de la escuela, entre otras cosas una formación acorde con los contextos tecnológicos, razón por la que los políticos encargados del ámbito educativo buscan impulsar la implementación de este tipo de recursos en las aulas, pero con el problema de no considerar los diversos factores que pueden intervenir en ello. Así se han implementado algunos programas como el caso de ‘Enciclomedia’ en nuestro país, donde no se ha considerado el sentido y posibilidades reales para su uso trascendente y productivo en la promoción y formación de habilidades entre los estudiantes y docentes. El hecho es que muchos docentes por desconocimiento o arrogancia no comprenden las posibilidades contenidas en ese recurso, algunas veces por carecer de una formación acorde con el sentido del medio electrónico, otras por las prácticas educativas tradicionales que ven estos recursos como fines en sí mismos convirtiéndolos en la solución para el proceso de enseñanza aprendizaje, truncando así las potencialidades de los estudiantes y de los propios docentes, porque en estas situaciones es difícil que se reconozca la posibilidad y a la vez necesidad, de seguir aprendiendo con sus estudiantes al implementar una práctica educativa orientada a fomentar aprendizajes son sentidos significativos, donde se pueden establecer espacios de comunicación con sentidos de inclusión y reconocimiento de los diversos estilos de aprendizaje.
Así el panorama de uso de las TIC en la escuela, nos muestra obstáculos para su maduración, principalmente por la ausencia de una reflexión crítica y autocrítica de los docentes en su ejercicio educativo en torno a la forma de relacionarse con sus estudiantes como es la comunicación en el aula. Tal vez permeado por la autoridad que representa en la educación tradicional, no se preocupe ni ocupe de acercarse a conocer o al menos reconocer sus distinta personalidades que le permita orientar o según se requiera reorientar su mediación en el aula. Sin embargo puede ceder a la presión o imposición de prácticas educativas apoyadas en sistemas multimedia donde se limite a repetir lo que le hayan indicado o en su defecto a dejar en los estudiantes el peso de la prueba, donde estos sean los que tienen que hacer y limtarse a registrar lo hecho sin que medie intercambio o poyo de su parte para el logro de los objetivos de aprendizaje.
Podemos pensar en estos escenarios que no son lejanos a nuestros espacios laborales, sin embargo ante las tendencias y logros contemporáneos cabe preguntarse ¿puede un docente orientar una educación para la vida (aspiración actual) sin comunicarse con sus estudiantes? ¿Es recomendable insertar en su práctica docente elementos tecnológicos que no comprende o maneja? Consideramos que no, que es necesaria una formación y actualización en estos usos y aplicaciones que orienten su participación en el proceso de manera activa y cercana a los diversos estilos de aprendizaje promoviendo constantemente la comunicación para estar en posibilidades de mediar en diversos grados y sentidos, atendiendo las necesidades particulares así como las deficiencias de cada uno de ellos y la vía para lograrlo se basa en la comunicación como un ejercicio de inclusión e imaginativo además de racional y socializador, donde la interacción potencia diversos elementos de aprendizaje, de reestructuración colectiva a través de la interacción constante, tanto entre los iguales (estudiantes) como entre ellos y el docente.
El uso de sistemas multimedia en cualquier centro educativo, ha de reconocer las tendencias en las esferas económicas y políticas que las impulsan, asimismo las implicaciones dadas desde un enfoque pedagógico y didáctico, pues es factible ‘usarlos’ sin más, sólo porque es una exigencia debida también a la desconfianza generada entre algunos docentes, en la mayoría de los casos por el desconocimiento de sus potencialidades. Es común la descalificación por ser algo ‘que facilita la tarea’ a los estudiantes, porque ‘la usan para copiar y pegar’, sin embargo, en estos hechos hay mucho de responsabilidad del docente, porque si no ha orientado el uso de la red para búsqueda, análisis, manejo y uso de información obtenida, no es lógico que espere una apropiación con criterios críticos y o analíticos. Si ha de esperar un uso constructivo y creativo de los sistemas multimedia, el docente tiene la responsabilidad de promover a través de la comunicación una concepción y uso distinto al meramente utilitario que tanto domina actualmente. La tecnología es un recurso, un medio para promover, construir y consolidar aprendizajes, pero la práctica docente la puede llevar a ser un fin en sí misma o en el peor de los casos a no contarla entre las opciones educativas y formativas actuales. Los parámetros económicos señalan tendencias en las políticas educativas que demandan de la escuela contemporánea correspondencia para promover los modelos dominantes y así consolidar una organización mundial, donde las empresas y sus criterios práctico utilitarios dominen en los diversos ámbitos. Un docente sin reflexiones de este rasgo, esta cercano a reproducir esquemas de formación donde la inteligencia humana (como Inteligencia Conectada) se ha de ajustar a las necesidades productivas y no a la propia capacidad y necesidad humana de superación y liberación con sentidos humanistas. El mundo actual se reconoce por una ideología utilitarista donde el criterio tecnocrático de eficiencia y eficacia, se debe aplicar a todas las áreas de interacción humana, confundiendo muchas veces una formación en competencias con una formación para competir con criterios fuertemente individualistas, donde la comunicación humanizante se ve relegada a un segundo plano de importancia.
Por ello la educación sin comunicación es contraria a las intenciones y esperanzas puestas en la ella desde los enfoques críticos a la tendencia globalizadora, donde la apertura de pensamiento y de información esta configurando espacios de aprendizaje y conocimiento que no dependen del sistema escolarizado, sin embargo la escuela sigue siendo el espacio dominante para la formación de las nuevas generaciones, no obstante se estén presentando elementos que probablemente cambiarán esta tendencia en el mediano plazo.
Ahora bien hemos pensado en el docente, pero y los estudiantes ¿cómo enfrentan estas situaciones? Con certeza podemos señalar que en el nivel bachillerato la tendencia a la simulación es constante, si el docente pide una cuartilla como resultado de una ‘investigación, es lo que le dará, no obstante al cumplir con la tarea, por lo general no se interesa en las razones que existen para que haga tal o cual trabajo. Cómo las tendría presentes si en la mayoría de los casos no se le explica ni modela el por qué, el para qué ni el cómo. Generalmente se le trata como un ser pasivo que ha de someterse a los criterios y humores del docente, donde la comunicación se vive como ausencia, donde no se le toma en cuenta para los fines áulicos, con la paradójica situación de ser en los discursos e intenciones institucionales; ‘el centro de las actividades en la escuela’ pero donde su voz no tiene peso ni relevancia. En este contexto el estudiante vive la escuela entre diversos sistemas multimedia, los cuales han caracterizado su vida, ha crecido entre ellos, son parte de su contexto cultural (en la mayoría de los habitantes de las zonas urbanas) y representan una forma de aprendizaje, de comunicación, esparcimiento, en síntesis una forma de vida. Por ejemplo a través de la red buscan y encuentran espacios de acción, tanto individual como social, donde a veces se trastocan, se fundan, o se pierden los sentidos de ser personales y sociales.
En este sentido, se ha señalado que el acceso abierto a información, esta generando situaciones no presentes en otros tiempos sociales, sobretodo porque un adulto joven entre los 25 y 30 años de edad puede ser un experto en un campo de conocimiento tan amplio que a un adulto mayor le pudo llevar el doble de tiempo acceder y construir, debido entre otros factores a que el ritmo de vida y reproducción socio cultural se ha alterado por la inmensa producción de conocimiento, porque en una sociedad como la actual donde viven entre nosotros más del 50 % de las mentes más productivas e inteligentes de la historia de la humanidadregistrada, es decir, hoy en día tenemos a más de la mitad de los científicos de todas las áreas en la historia de la humanidad viviendo con nosotros, ello como resultado de la explosión tecnológica e informativa, pero con la curiosa situación de ser en la mayoría de los casos, personas fuertemente vinculadas al uso de las TIC desde muy temprana edad.
Los adolescentes viven diversas esferas de socialización que impactan su proceso escolar y un docente que espera trascender en su ejercicio debe reflexionar y dimensionar la importancia de estas en el desarrollo de sus estudiantes porque de otra manera esta condenando sus cursos a definirse por la exclusión permanente y recíproca entre ellos (los estudiantes) y el (el docente). Un estudiante es también hijo de familia, amigo, confidente, novio o padre, obrero, empleado o comerciante, pero sobre todo es un ser humano que vive en sus relaciones cotidianas sus posibilidades de realización; ser feliz, tener seguridad económica, entre otras.
El docente muchas veces hace olvido u omisión en el proceso educativo, de estos marcos refenciales en la vida de sus estudiantes, llegando a no reconocer las potencialidades y habilidades de los otros seres que son su responsabilidad en los parámetros de su especialidad. Quizás sea difícil un cambio pero no es imposible. El ejercicio educativo se puede enriquecer, fortalecer y hasta renovar para el docente, si se acerca a reflexionar sobre las posibilidades que brindan las TIC para promover una formación que busque el aprendizaje trascendente, el aprendizaje que promueva la transferencia, donde las habilidades humanas de aprendizaje se incrementen al usarse en la constante reflexión de la propia situación de vida dentro del espacio y responsabilidad educativa.
Las tecnologías se han convertido en un punto de referencia obligado en nuestro tiempo, jugando un papel importante dentro de las políticas educativas, sin embargo los docentes al no dominar o buscar aproopiarse de los recursos propios para su especialidad, contribuyen a que no se promueva una mayor configuaración de una comunicación que fomente una educación en los medios, sino en el peor de los casos el quedarse en la tendencia inicial de educar con los medios. Las diferencias son sumamente significativas porque las posibiliddes de creación y producción se concretizan con el desarrollo de habilidades de pensamiento superiores que suelen desplegarse en el ejercicio profesional al generar elementos que denotan su creatividad basada en la aplicación de sus habilidades a través del uso de los hipermedios. Así las sociedades contemporáneas presentan tendencias en los tres sentidos, pero donde domina la visión tecnocrática utilitaria al faltar una mayor reflexión y apropiación con criterios críticos sobre el impulso e implementación de los hipermedios.
Sí la comunicación es un intercambio que no deja inafectados a los involucrados, en la escuela se hace necesario que este proceso se enriquezca con las posibilidades que la tecnología proporciona y corresponde no sólo a las autoridades correspondientes la cristalización de esta posibilidad, es también responsabilidad de los docentes que han de asumir un compromiso para actualizarse y formarse en estos usos, pero no solamente en los aspectos técnicos y prácticos de uso, sino también en los andamios teórico filosóficos que las sustentan, de esta forma podrán acceder a una renovación de su propia practica que los motive y acerque a una mejor interacción con sus estudiantes.
Hoy es un hecho que la escuela se tiene que renovar y ajustar a estos ritmos de reproducción social o estará condenada a ser una institución poco práctica para la sociedad. En ello va el papel de los docentes y las autoridades que definen las líneas a seguir.
México D.F. julio de 2006.
Comunicación, recursos multimedia y prácticas educativas.
La necesidad de fomentar y practicar la comunicación en el proceso enseñanza aprendizaje.
La sociedad contemporánea demanda de la escuela, entre otras cosas una formación acorde con los contextos tecnológicos, razón por la que los políticos encargados del ámbito educativo buscan impulsar la implementación de este tipo de recursos en las aulas, pero con el problema de no considerar los diversos factores que pueden intervenir en ello. Así se han implementado algunos programas como el caso de ‘Enciclomedia’ en nuestro país, donde no se ha considerado el sentido y posibilidades reales para su uso trascendente y productivo en la promoción y formación de habilidades entre los estudiantes y docentes. El hecho es que muchos docentes por desconocimiento o arrogancia no comprenden las posibilidades contenidas en ese recurso, algunas veces por carecer de una formación acorde con el sentido del medio electrónico, otras por las prácticas educativas tradicionales que ven estos recursos como fines en sí mismos convirtiéndolos en la solución para el proceso de enseñanza aprendizaje, truncando así las potencialidades de los estudiantes y de los propios docentes, porque en estas situaciones es difícil que se reconozca la posibilidad y a la vez necesidad, de seguir aprendiendo con sus estudiantes al implementar una práctica educativa orientada a fomentar aprendizajes son sentidos significativos, donde se pueden establecer espacios de comunicación con sentidos de inclusión y reconocimiento de los diversos estilos de aprendizaje.
Así el panorama de uso de las TIC en la escuela, nos muestra obstáculos para su maduración, principalmente por la ausencia de una reflexión crítica y autocrítica de los docentes en su ejercicio educativo en torno a la forma de relacionarse con sus estudiantes como es la comunicación en el aula. Tal vez permeado por la autoridad que representa en la educación tradicional, no se preocupe ni ocupe de acercarse a conocer o al menos reconocer sus distinta personalidades que le permita orientar o según se requiera reorientar su mediación en el aula. Sin embargo puede ceder a la presión o imposición de prácticas educativas apoyadas en sistemas multimedia donde se limite a repetir lo que le hayan indicado o en su defecto a dejar en los estudiantes el peso de la prueba, donde estos sean los que tienen que hacer y limtarse a registrar lo hecho sin que medie intercambio o poyo de su parte para el logro de los objetivos de aprendizaje.
Podemos pensar en estos escenarios que no son lejanos a nuestros espacios laborales, sin embargo ante las tendencias y logros contemporáneos cabe preguntarse ¿puede un docente orientar una educación para la vida (aspiración actual) sin comunicarse con sus estudiantes? ¿Es recomendable insertar en su práctica docente elementos tecnológicos que no comprende o maneja? Consideramos que no, que es necesaria una formación y actualización en estos usos y aplicaciones que orienten su participación en el proceso de manera activa y cercana a los diversos estilos de aprendizaje promoviendo constantemente la comunicación para estar en posibilidades de mediar en diversos grados y sentidos, atendiendo las necesidades particulares así como las deficiencias de cada uno de ellos y la vía para lograrlo se basa en la comunicación como un ejercicio de inclusión e imaginativo además de racional y socializador, donde la interacción potencia diversos elementos de aprendizaje, de reestructuración colectiva a través de la interacción constante, tanto entre los iguales (estudiantes) como entre ellos y el docente.
El uso de sistemas multimedia en cualquier centro educativo, ha de reconocer las tendencias en las esferas económicas y políticas que las impulsan, asimismo las implicaciones dadas desde un enfoque pedagógico y didáctico, pues es factible ‘usarlos’ sin más, sólo porque es una exigencia debida también a la desconfianza generada entre algunos docentes, en la mayoría de los casos por el desconocimiento de sus potencialidades. Es común la descalificación por ser algo ‘que facilita la tarea’ a los estudiantes, porque ‘la usan para copiar y pegar’, sin embargo, en estos hechos hay mucho de responsabilidad del docente, porque si no ha orientado el uso de la red para búsqueda, análisis, manejo y uso de información obtenida, no es lógico que espere una apropiación con criterios críticos y o analíticos. Si ha de esperar un uso constructivo y creativo de los sistemas multimedia, el docente tiene la responsabilidad de promover a través de la comunicación una concepción y uso distinto al meramente utilitario que tanto domina actualmente. La tecnología es un recurso, un medio para promover, construir y consolidar aprendizajes, pero la práctica docente la puede llevar a ser un fin en sí misma o en el peor de los casos a no contarla entre las opciones educativas y formativas actuales. Los parámetros económicos señalan tendencias en las políticas educativas que demandan de la escuela contemporánea correspondencia para promover los modelos dominantes y así consolidar una organización mundial, donde las empresas y sus criterios práctico utilitarios dominen en los diversos ámbitos. Un docente sin reflexiones de este rasgo, esta cercano a reproducir esquemas de formación donde la inteligencia humana (como Inteligencia Conectada) se ha de ajustar a las necesidades productivas y no a la propia capacidad y necesidad humana de superación y liberación con sentidos humanistas. El mundo actual se reconoce por una ideología utilitarista donde el criterio tecnocrático de eficiencia y eficacia, se debe aplicar a todas las áreas de interacción humana, confundiendo muchas veces una formación en competencias con una formación para competir con criterios fuertemente individualistas, donde la comunicación humanizante se ve relegada a un segundo plano de importancia.
Por ello la educación sin comunicación es contraria a las intenciones y esperanzas puestas en la ella desde los enfoques críticos a la tendencia globalizadora, donde la apertura de pensamiento y de información esta configurando espacios de aprendizaje y conocimiento que no dependen del sistema escolarizado, sin embargo la escuela sigue siendo el espacio dominante para la formación de las nuevas generaciones, no obstante se estén presentando elementos que probablemente cambiarán esta tendencia en el mediano plazo.
Ahora bien hemos pensado en el docente, pero y los estudiantes ¿cómo enfrentan estas situaciones? Con certeza podemos señalar que en el nivel bachillerato la tendencia a la simulación es constante, si el docente pide una cuartilla como resultado de una ‘investigación, es lo que le dará, no obstante al cumplir con la tarea, por lo general no se interesa en las razones que existen para que haga tal o cual trabajo. Cómo las tendría presentes si en la mayoría de los casos no se le explica ni modela el por qué, el para qué ni el cómo. Generalmente se le trata como un ser pasivo que ha de someterse a los criterios y humores del docente, donde la comunicación se vive como ausencia, donde no se le toma en cuenta para los fines áulicos, con la paradójica situación de ser en los discursos e intenciones institucionales; ‘el centro de las actividades en la escuela’ pero donde su voz no tiene peso ni relevancia. En este contexto el estudiante vive la escuela entre diversos sistemas multimedia, los cuales han caracterizado su vida, ha crecido entre ellos, son parte de su contexto cultural (en la mayoría de los habitantes de las zonas urbanas) y representan una forma de aprendizaje, de comunicación, esparcimiento, en síntesis una forma de vida. Por ejemplo a través de la red buscan y encuentran espacios de acción, tanto individual como social, donde a veces se trastocan, se fundan, o se pierden los sentidos de ser personales y sociales.
En este sentido, se ha señalado que el acceso abierto a información, esta generando situaciones no presentes en otros tiempos sociales, sobretodo porque un adulto joven entre los 25 y 30 años de edad puede ser un experto en un campo de conocimiento tan amplio que a un adulto mayor le pudo llevar el doble de tiempo acceder y construir, debido entre otros factores a que el ritmo de vida y reproducción socio cultural se ha alterado por la inmensa producción de conocimiento, porque en una sociedad como la actual donde viven entre nosotros más del 50 % de las mentes más productivas e inteligentes de la historia de la humanidadregistrada, es decir, hoy en día tenemos a más de la mitad de los científicos de todas las áreas en la historia de la humanidad viviendo con nosotros, ello como resultado de la explosión tecnológica e informativa, pero con la curiosa situación de ser en la mayoría de los casos, personas fuertemente vinculadas al uso de las TIC desde muy temprana edad.
Los adolescentes viven diversas esferas de socialización que impactan su proceso escolar y un docente que espera trascender en su ejercicio debe reflexionar y dimensionar la importancia de estas en el desarrollo de sus estudiantes porque de otra manera esta condenando sus cursos a definirse por la exclusión permanente y recíproca entre ellos (los estudiantes) y el (el docente). Un estudiante es también hijo de familia, amigo, confidente, novio o padre, obrero, empleado o comerciante, pero sobre todo es un ser humano que vive en sus relaciones cotidianas sus posibilidades de realización; ser feliz, tener seguridad económica, entre otras.
El docente muchas veces hace olvido u omisión en el proceso educativo, de estos marcos refenciales en la vida de sus estudiantes, llegando a no reconocer las potencialidades y habilidades de los otros seres que son su responsabilidad en los parámetros de su especialidad. Quizás sea difícil un cambio pero no es imposible. El ejercicio educativo se puede enriquecer, fortalecer y hasta renovar para el docente, si se acerca a reflexionar sobre las posibilidades que brindan las TIC para promover una formación que busque el aprendizaje trascendente, el aprendizaje que promueva la transferencia, donde las habilidades humanas de aprendizaje se incrementen al usarse en la constante reflexión de la propia situación de vida dentro del espacio y responsabilidad educativa.
Las tecnologías se han convertido en un punto de referencia obligado en nuestro tiempo, jugando un papel importante dentro de las políticas educativas, sin embargo los docentes al no dominar o buscar aproopiarse de los recursos propios para su especialidad, contribuyen a que no se promueva una mayor configuaración de una comunicación que fomente una educación en los medios, sino en el peor de los casos el quedarse en la tendencia inicial de educar con los medios. Las diferencias son sumamente significativas porque las posibiliddes de creación y producción se concretizan con el desarrollo de habilidades de pensamiento superiores que suelen desplegarse en el ejercicio profesional al generar elementos que denotan su creatividad basada en la aplicación de sus habilidades a través del uso de los hipermedios. Así las sociedades contemporáneas presentan tendencias en los tres sentidos, pero donde domina la visión tecnocrática utilitaria al faltar una mayor reflexión y apropiación con criterios críticos sobre el impulso e implementación de los hipermedios.
Sí la comunicación es un intercambio que no deja inafectados a los involucrados, en la escuela se hace necesario que este proceso se enriquezca con las posibilidades que la tecnología proporciona y corresponde no sólo a las autoridades correspondientes la cristalización de esta posibilidad, es también responsabilidad de los docentes que han de asumir un compromiso para actualizarse y formarse en estos usos, pero no solamente en los aspectos técnicos y prácticos de uso, sino también en los andamios teórico filosóficos que las sustentan, de esta forma podrán acceder a una renovación de su propia practica que los motive y acerque a una mejor interacción con sus estudiantes.
Hoy es un hecho que la escuela se tiene que renovar y ajustar a estos ritmos de reproducción social o estará condenada a ser una institución poco práctica para la sociedad. En ello va el papel de los docentes y las autoridades que definen las líneas a seguir.
México D.F. julio de 2006.
Tuesday, July 11, 2006
Formación docente
Hola Profesor Jorge
Esta es mi primera contribución a su blog.
Parto de identificar como su objeto de reflexión a la formación docente, en este caso a través de la experiencia del diplomado de Educación y TICy la particular metodología de enseñanza que se propone aprender en el curso: aprendizaje por proyectos de investigación, usando TIC.
Me gustaría que explicitara el por qué le resulta estimulante y atractivo este método de enseñanza. ¿Qué características considera que tiene tal método?
Considero que lo primero que resulta atractivo de tal metodología de enseñanza, es la novedad del tema de las TIC. Una novedad en lo que se refiere a su socialización dentro de los diferentes niveles del Sistema Educativo Mexicano, y dentro de los procesos de formación docente que se promueven; aunque su creación, sea de al menos 20 años en EUA.
En el Colegio de Ciencias y Humanidades, siempre se han propuesto realizar proyectos de investigación, dentro de todas las materias, pero particularmente, en las del área de Talleres. Y se considera que los alumnos del Colegio, desarrollan habilidades para la investigación como una forma de aprender a aprender. ¿Cuál sería la aportación al integrar, a estas formas de enseñar que promueve el Colegio, una que involucra el aprendizaje por proyectos de investigación y el uso educativo de las TIC? ¿Cuáles serían las implicaciones, que usted comienza a vislumbrar, en el ámbito de la formación docente, en la enseñanza de las ciencias y las humanidades?

