Sunday, July 16, 2006

¿Educar sin comunicarse?
Comunicación, recursos multimedia y prácticas educativas.
La necesidad de fomentar y practicar la comunicación en el proceso enseñanza aprendizaje.

La sociedad contemporánea demanda de la escuela, entre otras cosas una formación acorde con los contextos tecnológicos, razón por la que los políticos encargados del ámbito educativo buscan impulsar la implementación de este tipo de recursos en las aulas, pero con el problema de no considerar los diversos factores que pueden intervenir en ello. Así se han implementado algunos programas como el caso de ‘Enciclomedia’ en nuestro país, donde no se ha considerado el sentido y posibilidades reales para su uso trascendente y productivo en la promoción y formación de habilidades entre los estudiantes y docentes. El hecho es que muchos docentes por desconocimiento o arrogancia no comprenden las posibilidades contenidas en ese recurso, algunas veces por carecer de una formación acorde con el sentido del medio electrónico, otras por las prácticas educativas tradicionales que ven estos recursos como fines en sí mismos convirtiéndolos en la solución para el proceso de enseñanza aprendizaje, truncando así las potencialidades de los estudiantes y de los propios docentes, porque en estas situaciones es difícil que se reconozca la posibilidad y a la vez necesidad, de seguir aprendiendo con sus estudiantes al implementar una práctica educativa orientada a fomentar aprendizajes son sentidos significativos, donde se pueden establecer espacios de comunicación con sentidos de inclusión y reconocimiento de los diversos estilos de aprendizaje.
Así el panorama de uso de las TIC en la escuela, nos muestra obstáculos para su maduración, principalmente por la ausencia de una reflexión crítica y autocrítica de los docentes en su ejercicio educativo en torno a la forma de relacionarse con sus estudiantes como es la comunicación en el aula. Tal vez permeado por la autoridad que representa en la educación tradicional, no se preocupe ni ocupe de acercarse a conocer o al menos reconocer sus distinta personalidades que le permita orientar o según se requiera reorientar su mediación en el aula. Sin embargo puede ceder a la presión o imposición de prácticas educativas apoyadas en sistemas multimedia donde se limite a repetir lo que le hayan indicado o en su defecto a dejar en los estudiantes el peso de la prueba, donde estos sean los que tienen que hacer y limtarse a registrar lo hecho sin que medie intercambio o poyo de su parte para el logro de los objetivos de aprendizaje.
Podemos pensar en estos escenarios que no son lejanos a nuestros espacios laborales, sin embargo ante las tendencias y logros contemporáneos cabe preguntarse ¿puede un docente orientar una educación para la vida (aspiración actual) sin comunicarse con sus estudiantes? ¿Es recomendable insertar en su práctica docente elementos tecnológicos que no comprende o maneja? Consideramos que no, que es necesaria una formación y actualización en estos usos y aplicaciones que orienten su participación en el proceso de manera activa y cercana a los diversos estilos de aprendizaje promoviendo constantemente la comunicación para estar en posibilidades de mediar en diversos grados y sentidos, atendiendo las necesidades particulares así como las deficiencias de cada uno de ellos y la vía para lograrlo se basa en la comunicación como un ejercicio de inclusión e imaginativo además de racional y socializador, donde la interacción potencia diversos elementos de aprendizaje, de reestructuración colectiva a través de la interacción constante, tanto entre los iguales (estudiantes) como entre ellos y el docente.
El uso de sistemas multimedia en cualquier centro educativo, ha de reconocer las tendencias en las esferas económicas y políticas que las impulsan, asimismo las implicaciones dadas desde un enfoque pedagógico y didáctico, pues es factible ‘usarlos’ sin más, sólo porque es una exigencia debida también a la desconfianza generada entre algunos docentes, en la mayoría de los casos por el desconocimiento de sus potencialidades. Es común la descalificación por ser algo ‘que facilita la tarea’ a los estudiantes, porque ‘la usan para copiar y pegar’, sin embargo, en estos hechos hay mucho de responsabilidad del docente, porque si no ha orientado el uso de la red para búsqueda, análisis, manejo y uso de información obtenida, no es lógico que espere una apropiación con criterios críticos y o analíticos. Si ha de esperar un uso constructivo y creativo de los sistemas multimedia, el docente tiene la responsabilidad de promover a través de la comunicación una concepción y uso distinto al meramente utilitario que tanto domina actualmente. La tecnología es un recurso, un medio para promover, construir y consolidar aprendizajes, pero la práctica docente la puede llevar a ser un fin en sí misma o en el peor de los casos a no contarla entre las opciones educativas y formativas actuales. Los parámetros económicos señalan tendencias en las políticas educativas que demandan de la escuela contemporánea correspondencia para promover los modelos dominantes y así consolidar una organización mundial, donde las empresas y sus criterios práctico utilitarios dominen en los diversos ámbitos. Un docente sin reflexiones de este rasgo, esta cercano a reproducir esquemas de formación donde la inteligencia humana (como Inteligencia Conectada) se ha de ajustar a las necesidades productivas y no a la propia capacidad y necesidad humana de superación y liberación con sentidos humanistas. El mundo actual se reconoce por una ideología utilitarista donde el criterio tecnocrático de eficiencia y eficacia, se debe aplicar a todas las áreas de interacción humana, confundiendo muchas veces una formación en competencias con una formación para competir con criterios fuertemente individualistas, donde la comunicación humanizante se ve relegada a un segundo plano de importancia.
Por ello la educación sin comunicación es contraria a las intenciones y esperanzas puestas en la ella desde los enfoques críticos a la tendencia globalizadora, donde la apertura de pensamiento y de información esta configurando espacios de aprendizaje y conocimiento que no dependen del sistema escolarizado, sin embargo la escuela sigue siendo el espacio dominante para la formación de las nuevas generaciones, no obstante se estén presentando elementos que probablemente cambiarán esta tendencia en el mediano plazo.
Ahora bien hemos pensado en el docente, pero y los estudiantes ¿cómo enfrentan estas situaciones? Con certeza podemos señalar que en el nivel bachillerato la tendencia a la simulación es constante, si el docente pide una cuartilla como resultado de una ‘investigación, es lo que le dará, no obstante al cumplir con la tarea, por lo general no se interesa en las razones que existen para que haga tal o cual trabajo. Cómo las tendría presentes si en la mayoría de los casos no se le explica ni modela el por qué, el para qué ni el cómo. Generalmente se le trata como un ser pasivo que ha de someterse a los criterios y humores del docente, donde la comunicación se vive como ausencia, donde no se le toma en cuenta para los fines áulicos, con la paradójica situación de ser en los discursos e intenciones institucionales; ‘el centro de las actividades en la escuela’ pero donde su voz no tiene peso ni relevancia. En este contexto el estudiante vive la escuela entre diversos sistemas multimedia, los cuales han caracterizado su vida, ha crecido entre ellos, son parte de su contexto cultural (en la mayoría de los habitantes de las zonas urbanas) y representan una forma de aprendizaje, de comunicación, esparcimiento, en síntesis una forma de vida. Por ejemplo a través de la red buscan y encuentran espacios de acción, tanto individual como social, donde a veces se trastocan, se fundan, o se pierden los sentidos de ser personales y sociales.
En este sentido, se ha señalado que el acceso abierto a información, esta generando situaciones no presentes en otros tiempos sociales, sobretodo porque un adulto joven entre los 25 y 30 años de edad puede ser un experto en un campo de conocimiento tan amplio que a un adulto mayor le pudo llevar el doble de tiempo acceder y construir, debido entre otros factores a que el ritmo de vida y reproducción socio cultural se ha alterado por la inmensa producción de conocimiento, porque en una sociedad como la actual donde viven entre nosotros más del 50 % de las mentes más productivas e inteligentes de la historia de la humanidadregistrada, es decir, hoy en día tenemos a más de la mitad de los científicos de todas las áreas en la historia de la humanidad viviendo con nosotros, ello como resultado de la explosión tecnológica e informativa, pero con la curiosa situación de ser en la mayoría de los casos, personas fuertemente vinculadas al uso de las TIC desde muy temprana edad.
Los adolescentes viven diversas esferas de socialización que impactan su proceso escolar y un docente que espera trascender en su ejercicio debe reflexionar y dimensionar la importancia de estas en el desarrollo de sus estudiantes porque de otra manera esta condenando sus cursos a definirse por la exclusión permanente y recíproca entre ellos (los estudiantes) y el (el docente). Un estudiante es también hijo de familia, amigo, confidente, novio o padre, obrero, empleado o comerciante, pero sobre todo es un ser humano que vive en sus relaciones cotidianas sus posibilidades de realización; ser feliz, tener seguridad económica, entre otras.
El docente muchas veces hace olvido u omisión en el proceso educativo, de estos marcos refenciales en la vida de sus estudiantes, llegando a no reconocer las potencialidades y habilidades de los otros seres que son su responsabilidad en los parámetros de su especialidad. Quizás sea difícil un cambio pero no es imposible. El ejercicio educativo se puede enriquecer, fortalecer y hasta renovar para el docente, si se acerca a reflexionar sobre las posibilidades que brindan las TIC para promover una formación que busque el aprendizaje trascendente, el aprendizaje que promueva la transferencia, donde las habilidades humanas de aprendizaje se incrementen al usarse en la constante reflexión de la propia situación de vida dentro del espacio y responsabilidad educativa.
Las tecnologías se han convertido en un punto de referencia obligado en nuestro tiempo, jugando un papel importante dentro de las políticas educativas, sin embargo los docentes al no dominar o buscar aproopiarse de los recursos propios para su especialidad, contribuyen a que no se promueva una mayor configuaración de una comunicación que fomente una educación en los medios, sino en el peor de los casos el quedarse en la tendencia inicial de educar con los medios. Las diferencias son sumamente significativas porque las posibiliddes de creación y producción se concretizan con el desarrollo de habilidades de pensamiento superiores que suelen desplegarse en el ejercicio profesional al generar elementos que denotan su creatividad basada en la aplicación de sus habilidades a través del uso de los hipermedios. Así las sociedades contemporáneas presentan tendencias en los tres sentidos, pero donde domina la visión tecnocrática utilitaria al faltar una mayor reflexión y apropiación con criterios críticos sobre el impulso e implementación de los hipermedios.
Sí la comunicación es un intercambio que no deja inafectados a los involucrados, en la escuela se hace necesario que este proceso se enriquezca con las posibilidades que la tecnología proporciona y corresponde no sólo a las autoridades correspondientes la cristalización de esta posibilidad, es también responsabilidad de los docentes que han de asumir un compromiso para actualizarse y formarse en estos usos, pero no solamente en los aspectos técnicos y prácticos de uso, sino también en los andamios teórico filosóficos que las sustentan, de esta forma podrán acceder a una renovación de su propia practica que los motive y acerque a una mejor interacción con sus estudiantes.
Hoy es un hecho que la escuela se tiene que renovar y ajustar a estos ritmos de reproducción social o estará condenada a ser una institución poco práctica para la sociedad. En ello va el papel de los docentes y las autoridades que definen las líneas a seguir.

México D.F. julio de 2006.

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